
Olvidar malos momentos, no creo que suceda, pero aprender y dar gracias por ellos, nos reconforta más. Ha sido un año extraño, y como el 2020 lleno de incertidumbre, pero tenemos que entender que quedarnos en el tiempo no es opción tampoco.
Creer en nosotras, creer en que podemos y en ese amor propio que a veces cuesta sentir, es una carrera del día a día y con ella, el proponernos algo nuevo. Una noche como Año Nuevo no basta para hacer una lista de deseos de todo lo que queremos lograr, pero si nos puede servir de reflexión y de apoyo para cómo hacerlo aún mejor.
Reconozcamos nuestras fortalezas, y trabajémoslas para aprender a enfrentar nuestras debilidades. Llenemos nuestras agendas de objetivos, y de igual forma llenemos la agenda de tachones por haberlos cumplidos. ¡Hagamos, crecer o nacer esa confianza en nosotras, y creérnoslas!
Nunca pensemos que alzar la voz, que pensar, que luchar, que hablar y sobretodo que darnos a respetar, no es lo correcto. Al contrario, reconozcámonos como ese ser tan libre y tan ser humano como todos los demás, y que las grandes cosas están ahí para recibirlas porque las merecemos. Acordarnos, que cada lucha tiene una razón de ser y jamás olvidemos lo importante de ello. Ámate, valórate y respétate. ¡Feliz Año Nuevo!
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