
Una terrible verdad… La vida de por sí siempre te pone retos, creo que nadie se libra de esto. Pero, hay una realidad adicional y es que además de enfrentar retos a veces somos personas que nos tenemos que enfrentar a ejércitos de personas que te utilizan para compararse y realizar críticas que pueden terminar afectando tus emociones y hasta dudar de lo grandiosa que eres.
¿Te ha pasado? cuando dicen no es que ella se ve más vieja que yo, es que tengo mejor salario, trabajo, casa, mis hijos, hasta envidia obligada le debes tener… Es terrible, porque aún con todo lo bueno que puedan tener este tipo de personas, resultas al final su punto de comparación. Y créanme a lo largo de su vida las personas que necesitan comprobar su éxito y minimizar a alguien más, no sentirán satisfacción con sus logros porque la urgencia de comparar y competir empañarán estos triunfos.
Es absurdo pensar que este tipo de personas puedan crear conflictos en ti, porque entiendo que hay una verdad detrás de ese punto de comparación o crítica y es admiración con un poquito de quisiera ser así como tú. Obvio que estas constantes comparaciones suelen hacerse para lastimarte y poder sentirse mejor o superior, pero igualmente es válido que a veces sientas necesidad de que paren o de devolverle su ofensa porque todos merecemos respeto.
Una vez más, aprender a tolerar y hasta acertar con sarcasmo puede ser una gran estrategia para que no nos llegue a afectarnos de manera negativa, además de ahorrarnos energías. Lo cierto es que no podemos agobiarnos por lo inevitable, ya que al final le estamos cediendo poder sobre nosotros. Mejor saquemos lo maravilloso que tiene el punto de comparación, y es darte cuenta tú mismo/a que eso no existe en ti y que a conformidad del tiempo trabajas por lo tuyo sin fijarte en nadie solo en tu camino y lo que necesitas para lograr las metas. Aveces el silencio es la gran lección.
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