Eso fue ella Noelia Castillo, una joven española quien recurrió a la eutanasia (muerte asistida). Su corta historia fue marcada por grandes sufrimientos e injusticias. Aún así, estoy segura que hubo y hay personas que la amaron, pero su dolor la marcó y la llevó a la decisión de no vivir más en este plano. De otra cosa que no tengo dudas, es que el Mundo la juzgó más de lo que la pudo ayudar, y esto suele pasar mucho más de lo que se piensa.
No hay nada más terrible que ser un simple humano y creer que siempre vamos actuar de la manera “correcta” ante un Mundo bañado de hipocresía e injusticias. Creemos que traemos hijos al Mundo a que nos agradezcan haberles dado una vida y hasta el pan que se llevan a la boca. Podemos llegar al descaro de enojarnos si nos hacen sufrir por su propio dolor, porque aunque suene absurdo para algunos progenitores los hijos son responsables hasta de tener el deber de mitigar el dolor de unos padres, aún siendo ellos víctimas de la situación.
Hablar con seguridad de lo que ella sentía es absurdo, pero de solo imaginar lo que enfrentó a sus veinticinco años me llena de tristeza y coraje. Le arrebataron su derecho de tener una niñez sana, de conocer y vivir el amor sin abusos, para luego enfrentar dolores físicos y emocionales que solo ella sabia lo que dolía. Estoy segura que ahora solo respiras paz y amor sincero, pero sobretodo lejos de los ruidos que nunca te hicieron bien. También tengo la certeza de que serás recompensada, en lugar de tener que ser nuevamente juzgada. Descansa en paz.
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